martes, 12 de agosto de 2008

Beta... ¿?

Tomo el arma con delicadeza, como si fuera bebe, y no mortal obra que forjaría destinos allá donde fuese portada. La estudió detenidamente, y salio al exterior, necesitaba que la hoja fuera bañada por la naturaleza, no en agua contenida en ningún receptáculo. Dejo que su cuerpo se empapara mientras alzaba el objeto, sintiendo su peso en las fatigadas extremidades, y pidió al aire y la lluvia que besaran su filo.

Los cascos de un caballo anunciaron al no tan inesperado visitante que predestinaba su fin.

-Eh, viejo.- La voz cascada y grave sonaba amortiguada por el casco con forma de cabeza de lobo.-